Muere el ganadero Jorge Medina Rodríguez

Juan Antonio de Labra - 06/08/26

Miércoles, 05 Ago 2026.- ZAC, Zac. Falleció en la ciudad de Aguascalientes, a los 84 años.

El arquitecto Jorge Medina Rodríguez, ganadero del hierro de Medina Ibarra, falleció esta madrugada en Aguascalientes, a los 84 años, como consecuencia de una complicación de una cirugía, y su partida ha provocado una gran sorpresa y consternación, debido a que era un personaje muy querido y respetado en distintos ámbitos de la vida social de la ciudad.

Don Jorge, o -El Arqui-, como mucha gente lo llamaba, nació el 27 de octubre de 1941 en el seno de una familia acostumbrada al esfuerzo del trabajo.

Y de esa misma manera se forjó un camino en la vida a base de disciplina y tesón. Tras egresar de la Universidad Nacional Autónoma de México, donde a principios de los años sesenta cursó su carrera, comenzó una importante escalada en su profesión, y eso le permitió enfocar dedicar parte de su tiempo a otras actividades que le gustaban, como los toros.

En cuanto tuvo posibilidad de hacerlo, se convirtió en Ganadero en 1997, y a partir de entonces disfrutó mucho más esta faceta, como aficionado, ahora en su rancho de la Sierra Brava, donde su esposa, doña María Elena Medina, siempre lo alentó en todo y se convirtió, desde el primer momento, en un gran pilar de su existencia, y de la familia Medina Ibarra.

A lo largo de los años, don Jorge disfrutó, de la ayuda de sus hijos, Jorge, María Elena y Ana Luisa, de muchos días de campo, Sol, y plazas de toros, varios triunfos, incluidos en la Plaza México.

Sería larga numerar la lista de triunfos que cosechó, mismos que disfrutaba con inmensa alegría, y también sabía asumir sus fracasos, que lo hubo y algunos muy significativos, pero que nunca diezmaron su ánimo y su alegría por vivir y disfrutar.

Publirrelacionista, nato, y urbanista, porque tuvo mucho que ver en el desarrollo actual del trazado de la ciudad. Cuando esta se modernizó, don Jorge fue un hombre muy entusiasta y emprendedor. Por todo ello, en estas breves líneas, sólo resta agradecerle sus finas atenciones, y esa manera de andar por el mundo, con seriedad, y a la misma vez un enorme desparpajo.

Desde aquí enviamos nuestro más sentido pésame a su familia, y a tantos amigos, que seguramente, están igualmente tristes, por esta lamentable noticia, que hoy nos deja sin el arquitecto, sin el ganadero y aficionado, pero, sobre todo, sin el amigo sincero. Descanse en paz.

Juan Antonio de Labra | Enviado

 

 

 

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