Novillada complicada, dura; y novilleros con ganas, con muy pocos recursos

CARDENO - 16/03/26

Esta tarde en la San Marcos hubo muchas emociones: por peligro provocado por los novillos, pero, sobre todo, por novilleros con poco rodaje. Si bien es importante coger los trastos, entrenar y estar fuertes, hace falta también asimilar el toreo. El toreo de salón debe ser completo, pensando en cuando te sale el toro que te exige poder estar a la altura; y cuando te sale el bueno, poder correrle la mano con oficio, para estructurar faenas que logren llegar a altos vuelos.

El primer espada, Javier Segovia, con -Vive Libre-, No. 55, 375 kg, se mostró solvente con el novillo que presentó menos complicaciones. Si bien es cierto que el novillo terminó en tablas, él tampoco tuvo los recursos para pelearle en su terreno.

Kevin Loyo, con -Paco Vargas-, No. 57, 393 kg. Tiene cualidades, pero cuando éstas se estrellan con un novillo complicado, que además embestía descoordinado, al que Kevin le plantó cara, la faena se fue apagando, quedando todo en la frialdad de un público que, por momentos, quería alentar a los novilleros.

Juan Carlos Castillo, con -Volador-, No. 28, 445 kg, un novillo muy serio, que aparentaba mucho más, se mostró sin estructura, aunque con muchas ganas.

Casi al comenzar la faena lo estrellaron y se descoordinó.

En la segunda tanda tomó mal la decisión al colocarse atravesado y recibió una voltereta, de la que se levantó desmadejado. Toda su faena transcurrió sin estructura, sin ligazón, entre detalles sueltos y achuchones, mostrándose sin oficio y, sobre todo, sin avance en su toreo.

Antonio Mercado, con -Viejo Güero-, No. 68, 415 kg, se mostró con actitud, ganas de ser y agradar, pero su esfuerzo se vio opacado por un novillo que, si bien transmitía, tenía mucho peligro, por lo cual Mercado intentó plantarle cara, sin lograrlo, tal vez por su falta de rodaje.

Juanma Ibarra, con -Puros Rinconenses-, No. 58, 438 kg, estuvo entregado y dispuesto con un novillo que, si bien mostró cualidades al principio, no puso las cosas fáciles después de la cuarta tanda, cuando se enteró de dónde estaba el torero. A partir de ahí, refugiado en tablas, no se la puso fácil; sin embargo, el torero pudo lograr algún buen momento, llegando a conectar por el carisma natural que tiene.

Miguel Selem, con -Rocío-, No. 61, 411 kg, lo recibió en los medios de rodillas, resultando arrollado y recibiendo un pezuñazo en la cara, lo que ocasionó que se levantara desorientado, estrellándose de manera dramática en las tablas, por lo que fue llevado a la enfermería. Mientras se esperaba el resultado, la lidia continuó por parte del primer espada y la cuadrilla.

Salió el torero todavía un poco mareado para iniciar la faena entre gritos de ¡torero, torero!, que alentaron al muchacho a tratar de demostrar que en él hay un torero que puede valer la pena. Es cierto que tiene valor y se alcanzaron a ver buenas cosas; sin embargo, le falta mucho rodaje. El toro no fue fácil: le ponía en situaciones complicadas por ambos lados y su mayor mérito fue intentar hacer el toreo bueno, aun con las condiciones del novillo.

Ficha técnica

Quinta novillada del serial. Tarde agradable, con pequeñas ráfagas de viento.

Novillos de Castorena, bien presentados, pasados de edad y peso, que resultaron complicados en general.

Javier Segovia (tabaco y oro): palmas.

Kevin Loyo (marino y oro): ovación.

Juan Carlos Castillo (botella y azabache): división de opiniones.

Antonio Mercado (grana y oro con cabos negros): división de opiniones.

Juanma Ibarra (obispo y oro): división de opiniones.

Miguel Selem (lila y oro): ovación.

Incidencias: Selem pasó a la enfermería por un fuerte golpe en el costado izquierdo de la cara, del que resultó conmocionado. Regresó al ruedo; sin embargo, será revisado de nueva cuenta por el equipo médico de la plaza.

 

 

Miguel Selem pasó a la enfermería por fuerte golpe en la cara

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