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Cortó una oreja en la Corrida Blanca celebrada hoy.
Tras una demostración de raza y torería, que se saldó con el corte de una oreja y una cornada, Diego Silveti puso el listón en lo alto en la denominada -Corrida Blanca- con la que se conmemoró el 97 aniversario de la plaza Monumental de Mérida, tarde en la que el español Marco Pérez también cuajó una faena de subido nivel, pero malogró su labor con la espada y el rejoneador Tarik Othón también se llevó un apéndice.
Ante tres cuartos de entrada, se lidió un encierro con cinco toros de Caparica, de buena presentación y de los que destacaron los corridos en segundo lugar por su recorrido y nobleza y sobremanera el sexto con vuelta al ruedo a sus despojos y uno de El Junco, de escasa presencia.
Así, en medio de la expectación por la tradicional corrida, Diego Silveti tuvo ante si a un buen toro de Caparica que empujó en el caballo y embistió con calidad y nobleza por ambos pitones, por lo que fue materia propicia para una faena de buena estructura y subido nivel. Templados y largos fueron los muletazos por derecha y parsimoniosos los naturales para una faena de buena estructura y regusto que hizo eco profundo entre los aficionados.
En plena entrega y ya en las postrimerías de su labor, el torero voló por los aires sufriendo una herida en el glúteo derecho; no obstante, se quedó para pasaportar a su antagonista al que lamentablemente pinchó, entre gritos de torero, torero que le tributaron en reconocimiento a su labor cuando pasaba a la enfermería.
Con la cornada de nueve centímetros a cuestas, de acuerdo con el parte inicial, Silveti salió infiltrado para despachar a su segundo en una demostración de raza, para dar paso a una faena cerebral y plena parsimonia. El toro que dobló contrario desde el inicio, al final no mintió, hasta terminar por escupirse de las suerte en una labor en la que el torero terminó por imponerse. Además lo mató arriba y a la primera por lo que la oreja otorgada fue justo premio a una tarde de entrega y torería.
El español Marco Pérez regresó al albero meridano tras su triunfal presentación de octubre y el ambiente se puso cuesta arriba. El motivo, la escasa presentación del toro de El Junco, que protestaron los presentes, por lo que poco tomaron en cuenta de lo realizado por el coleta, que dio paso a una faena derechista que terminó con abucheos desde las alturas luego de varios pinchazos.
Con su segundo, el toro de la corrida, el joven coleta peninsular echó las cartas sobre la mesa desde el inicio de su faena de muleta. Le bajó la mano al de Caparica que había doblado contrario en las suertes de capote y el toro se creció y la faena se rompió para bien.
Las tandas se hilvanaron una a una, por derecha e izquierda, con el toro empujando y planeando y los aficionados coreando una faena con sabor y hondura. Olía a triunfo grande, pero de nuevo la espada le jugó una mala pasada.
Por lo que toca al rejoneador Tarik Othón, anduvo con voluntad y desatino ante su primero, un toro muy bueno para los de a pie, que tuvo movilidad, pese a los kilos, pero se cortaba por el pitón derecho; no obstante, no terminó de acoplarse el joven centauro, que además anduvo errático con rejoncillos y banderillas, aunque ofició pronto con el rejón de muerte. Lo mejor, la actuación de los Forcados Amadores de México, que realizaron destacada pega al primer intento.
Con su segundo, de Caparica logró lo mejor de su presentación. Ahora sí, con una faena entonada, mostrándose como buen jinete lo que le valió el reconocimiento de los aficionados que se entregaron ante una buena labor, en la que hay que decir que empezó de nuevo con desatinos con rejoncillos de castigo y las primeras banderillas, pero llevó su labor a más, destacando su toreo de costado un par de banderillas y la rosa. Mató pronto y se blanquearon los tendidos otorgándole una oreja, que tiró en la arena en desacuerdo pues quería la segunda, situación que reprobaron algunos aficionados.
Ficha
Mérida, Plaza Monumental. Tercera corrida de la temporada. Tres cuartos de entrada, en tarde calurosa. Cinco toros de Caparica, de buena presencia, de los que destacaron el 2o. y el 6o., éste premiado con vuelta al ruedo. Y uno El Junco, protestado por su escasa presencia. Tarik Othón: Ovación y oreja. Diego Silveti (aguamarina y oro): Ovación tras dos avisos y oreja. Marco Pérez (malva y oro): Pitos y ovación tras dos avisos) Pesos: 580, 515, 520, 505, 515 y 520 kilos. Incidencias: Diego Silveti sufrió una cornada en el glúteo derecho de aproximados nueve centímetros, por lo que entró a quirófano al término del festejo. Se develaron sendas placas conmemorando el indulto de Marco Pérez del pasado 25 octubre, al toro -Feliz aniversario- de Begoña. Una a cargo de la Peña Taurina Tinto y Oro y la segunda por parte de la empresa Caparica representaciones.
Diego Silveti sufre cornada en el glúteo
El torero presentó una herida de nueve centímetros de extensión.
El diestro Diego Silveti presentó una herida por asta de toro de aproximadamente nueve centímetros en el glúteo derecho, localizada a nivel superficial, que compromete únicamente tejido graso, sin evidencia de lesión muscular, de acuerdo con el equipo médico que lo atendió en la enfermería de la plaza.
Se reporta estado de consciencia ligeramente alterado, encontrándose bajo manejo con taponamiento. Tras valoración médica, se desaconseja su reincorporación a la lidia; sin embargo, el paciente manifestó su decisión de salir a matar el quinto, en contra de la opinión del equipo médico.
Tras el festejo, Silveti fue trasladado a la Clínica Mérida de la capital yucateca, para ser intervenido por los doctores Federico López y Hernán Ramírez. Se espera el proceso quirúrgico al que será sometido, incluyendo el parte médico que permita conocer el alcance y periodo de recuperación de la herida.