Columnista Invitado


"EL ZOTOLUCO" AL LADO DE LOS NIÑOS HUÉRFANOS DE TEOCALTICHE, JALISCO

Pedro Julio Jiménez Villaseñor
15/11/2016

EL PASADO viernes once del mes en curso, los menores que habitan la Ciudad de los Niños de Nuestra Señora de los Dolores, orfanatorio fundado y dirigido por la Madre Antonia Avelar desde el mes de mayo de 1994, en Teocaltiche, Jalisco, sorpresivamente recibieron la visita de uno de los espadas que horas más tarde participaría en la tradicional anual corrida de toros que es famosa por la región central de México. Era Eulalio López "El Zotoluco", quien, con una ejemplar enorme sencillez y humildad, se dio tiempo para charlar con cada uno de las criaturas y adolescentes que lo recibieron con asombro de tenerlo de frente, de hablarles de cosas y situaciones motivantes, plática que todos los presentes notamos de inmediato en sus caritas el gusto de conocer a un ser encumbrado en su profesión luchando y salvando los miles de obstáculos que la vida nos pone para salir avante en nuestros sueños. Intuimos que de mucho les sirvió conocer estas experiencias ya que en cuanto se marchó el torero bien pareciera que sus comentarios les inyectara vitaminas al por mayor.  
SIN ESTAR planeado, los niños, le llevaron a la capilla donde oraron por todos los toreros, corto rezo, las dos de la tarde estaban por dar y la corrida se anunció a las cuatro y treinta, ahí le obsequiaron una medalla de San Benito, la misma que tuviera en sus manos Juan Pablo II al bendecirla y que la Madre guardaba para obsequiar a algún visitante importante. A ella también la convenció la modestia y sencillez del espada de Azcapotzalco.
A PESAR de la hora se dio tiempo para conocer el enorme Auditorio de usos múltiples, la cocina, el comedor y ver la limpieza imperante de las habitaciones y de lo que está esperando equipar para ser una amplia área sanitaria, un pequeño “hospitalito”. Mientras hacia el recorrido aceptó, y comió de muy buena gana, tres guayabas “cosecha de la casa”.
PARA DESPEDIRSE les firmó autógrafos y una enorme lona donde se anunciaba esta fecha de su despedida cómo torero en la localidad.
POSTERIORMENTE LES pidió le acompañaran a su camioneta para abandonar el lugar y, ya lo decía que, con humildad, hacerles entrega a cada niño de un obsequio y un boleto para que asistieran al coso un poco más tarde.
FELICES DE la vida, ya por la noche, se desvivían platicando de su nuevo amigo y lo bien que le habían visto en el ruedo. En lo personal puedo, y debo de decirlo, que me impactó la sencillez del diestro que está por irse de la profesión, el mismo que dejó huella al matar la camada de Miura a principios de la década pasada. Un ser humano que se ganó un lugar muy digno entre sus compañeros, los mismos que en veces se les olvida que son ser seres terrenales.
QUIENES NUNCA olvidarán la experiencia serán los niños, palabra que los trató como si los conociera desde siempre.
POR LA noche, saliendo del coso, muy lentamente, por el normal congestionamiento humano causado por paseantes, puestos y tenderetes de la acostumbrada vendimia ferial, quienes buscábamos el vehículo para retornar a nuestros diferentes lugares de origen, la religiosa se encontró de frente con don José María de la Torre, Obispo de esa diócesis que salía de la cercana parroquia, ya conocía el detalle del torero, y a bocajarro le hizo el fuerte reclamo ante muchos testigos que escuchamos…
- “EL ZOTOLUCO” es mi amigo, no te perdono el no invitarme, pero te encargo me lo saludes, si puedes, aunque sea a mordidas, le quitas un mechón de cabello y me lo llevas”. -
¿PORQUE DE esa petición tan sui genéris?... Todos quienes la escuchamos no la entendimos. ¡¡¡Pero así fue!!!         

FOTOS: 1.- Contentos los niños de convivir con una figura del toreo. La lona con especial dedicatoria ya cuelga del pasillo principal de la casa.
2.- A punto de pasar a la capilla para orar por todos los toreros. 


El maestro Zotoluco y contentos los niños de convivir con una figura del t
A punto de pasar a la capilla...